áceres,
Trujillo y Mérida son los vértices naturales del triángulo
geográfico que arropa a las sierras de Montánchez
y a la penillanura trujillano-extremeña. Situada ésta
en la zona más meridional de la Alta Extremadura, se encuentra
dominada principalmente por la sierra de Montánchez y rodeada
de núcleos urbanos en un entorno llano con escasas elevaciones.
Regaga por las aguas de los ríos Gibranzos, tamuja, Salor,
Ayuela, Magasca, Guadilova... ve el intermitante fluir de los que
están sujetos a la generosidad de las nubes para garantizar
su cauce a lo largo del año.
La Sierra de Montánchez separa la cuenca del Tajo, al norte,
de la del Guadiana, al sur.
La dehesa, la sierra,los llanos y las riberas completan su fisiografía;
alcornoques, encinas y robles pueblan sus dehesas, mezclándose
con tierras donde los olivos, los cereales, los viñedos,
los pastos y las higueras abundan cerca de sus núcleos urbanos,
formando terrazas naturales en los riberos y tierras de fuertes
pendientes donde la vegetación y las distintas variedades
de plantas de matorral confieren a este paisaje un aspecto de continuo
resurgimiento primaveral.
En esta comarca proliferan la fauna y flora típicas del bosque
mediterráneo, encontrándose todavía algunos
parajes vírgenes aptos para la caza menor y mayor.
La base fundamental sobre la que se sustenta el modo de vivir de
sus habitantes es la ganadería y la agricultura.
Destaca el cultivo de la higuera y la posterior recolección
de higos, al igual que la industria chacinera (jamones y embutidos
de cerdo ibérico) y una importante producción de reconocidos
vinos.