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un principio se atribuyó la fundación del pueblo
de Montánchez a los romanos. Hoy en día y gracias
a la posesión de ciertos objetos prehistóricos,
hallados en diversos sitios de la localidad, podemos decir
que anterior a estos, hubo en Montánchez otra población
prehistórica de la raza ibérica que bien pudiera
ser de los vetones, cuya civilización está representada
y atestiguada en la multitul de "ceraunias" o "hachas".
Las
encontradas, son varias, clasificadas como sigue:
Tres HACHAS de piedra silex, ahumadas, ibéricas, edad
paleolítica, de figura cónica de doble corte
y de diversas dimensiones.
Siete HACHAS ùnzones de piedra, cuarzo, edad paleolítica
y otras de edad neolítica, ibéricas, pulimentadas.
El
pulimento de las hachas se obtenía frotando las caras
en una piedra dura acanalada en que se derramaba agua mezclada
con arenas de cuarzo. El desbaste de la piedra se obtenía
primeramente con "percutores", cantos de cuarzo
con que se la golpeaba convenientemente.
La
multiplicidad de hachas encontradasprueba que focos de población
ibérica en Montánchez estuvieron muy diseminados
entre sí.
Estas
hachas, amén del sinnúmero de ellas, que existieron
en el pueblo sin recoger ni clasificar, fueron destinadas
por lo general al uso de pesas de balanzas, porque el vulgo
no las consideró como vestigios o restos de una antigua
civilización ibérica, sino como "piedras
de rayo" o "piedras del diablo".
No
es raro, sino frecuente, en esta comarca vetona, los numerosos
núcleos de población ibérica, como lo
demuestran loa varios utensilios de hachas, cuchillos y flechas
encontrados en los pueblos comarcanos de Casa de Don Antonio,
de donde poseemos un hacha neolítica de Santiago de
Vencalis, de Benquerencia, de Benquerencia, Ruanes, Ibahernando
y los encontrados en las Citanias extremeñas de Logrosán,
Santa Cruz y Solana de Cabañas por don Mario Roso de
Luna.
Con
el correr del tiempo, cuando el empleo de estas hachas había
caído en desuso, y se había olvidado su primitivo
destino, nació la superstición de considerar
las hachas como símbolo del rayo, como emblema de la
fuerza, y de ahí provino el culto del Hacha, en general,
"El culto de la bipenne -dice Siret- no puede separarse
del culto del Hacha, como el culto del triángulo doble
es un desarrollo del triángulo sencillo, símbolo
de la generación". El triángulo, símbolo
geométrico de la generación, se ha materializado
en el hacha, por ser el objeto usual cuya forma se acerca
más a las del triángulo simbólico. De
la deformación particular de los simulacros del hacha
vino la creación de las cabezas de vaca o de toro,
que llevan el hacha entre los cuernos. Al hacha bipenne le
añadieron los pechos, como símbolo secundario
de la fecundidad, y así hubo de pasarse gradualmente
a la diosa mujer. De ahí el uso de amuletos, en forma
de hachas perforadas para llevarlas al cuello, para librarse
del rayo.
De
estas supersticiones provino el decuido del estudio e investigación
de las hachas, que no han sido símbolo de la fuerza,
ni emblemas fetichistas sino simplemente instrumentos y utensilios
familiares, sociales y domésticos, que denotan la existencia
de la población ibérica que utilizaba tales
artefactos.
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